El bloqueo parcial del estrecho de Ormuz ha generado preocupación global por el suministro de crudo.
Estados Unidos y la OTAN discuten cómo garantizar la seguridad de la zona, mientras países como Japón y Corea del Sur han expresado la necesidad de mantener abierto el flujo de petróleo.
La situación ha disparado los precios internacionales de la energía y amenaza con afectar la economía global


